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Los Custodios del Tapiz

Libro I de Los Custodios del Tapiz

El revés del tapiz

Hay hilos que solo se ven del revés.

Una novela de fantasía y misterio para adolescentes: tres hermanos, un tapiz de seiscientos años y un mundo hecho de hilos donde cada vida es una hebra de luz. Y alguien está cortándolas.

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D.F. Moriah

Portada de El revés del tapiz: un chico de espaldas ante un arco dorado, con un hilo rojo que le sale del pecho

La curva no tenía nada de especial

Allí murió su madre hace dos años. Ahora los hermanos Hondaluz viven en Quelmora, una vieja ciudadela de la lana encajada en la hoz de un río, donde su padre ha venido a restaurar un tapiz de seiscientos años.

Pero en Quelmora la gente olvida. Pierde el color. Deja de reconocer a quienes quiere. Y detrás del Tapiz de los Siete Días hay un mundo hecho de hilos donde cada vida es una hebra de luz.

Dovan, Ysel y Fenn van a descubrir que su madre guardaba un secreto, que la verdad tiene un precio y que hay mentiras que suenan exactamente como la voz de quien más quieres.

El Tapiz solo se abre a quien va a buscar a otro.

Los protagonistas

Tres hermanos, un amigo de Quelmora y una chica del otro lado.

  • Dovan Hondaluz

    El mayor

    Juega al aro, escala muros y quiere cargar con todo él solo. Cuando está a punto de perder los nervios cuenta hasta diez. Nunca llega.

  • Ysel Hondaluz

    La que lo apunta todo

    Lleva un cuaderno titulado «Hechos comprobados» y no cree en nada que no pueda probar. Cuando piensa, se muerde la manga del jersey.

  • Fenn Hondaluz

    El pequeño

    Lo dibuja todo, dice lo que piensa aunque no toque y ve cosas que los demás no ven. Por ejemplo, a un carpintero.

  • Kesh Malrueda

    El amigo de Quelmora

    Rápido de lengua y de manos, cobra comisión en regaliz por cada favor y lleva una chaqueta de cuero que le queda grande. Era de su padre.

  • Nyra

    La del otro lado

    Aprendiz de Anudadora en Ithmara, con líneas de plata en la piel, un cuchillo de nudos y muy poca paciencia con los de la Faz.

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Las primeras páginas del prólogo.

Prólogo La última canción

La última vez que Iraine Hondaluz habló con sus hijos fue desde un aparcamiento vacío, bajo la lluvia, con el motor apagado y el eco pegado a la oreja.

—¿Mamá? —Era Fenn. Tenía diez años y contestaba siempre el primero, aunque estuviera en la otra punta de la casa—. ¿Cuándo vienes?

—Mañana —dijo Iraine.

No sabía si era verdad. Lo dijo igual, con la voz más normal que pudo, mirando cómo el agua corría por el parabrisas. Al otro lado del cristal, al fondo del aparcamiento, se veía el barranco, negro, y sobre él las luces de un puente de piedra muy alto. Y al otro lado del puente, colgado del risco, un monasterio con una sola ventana encendida.

—Papá ha hecho macarrones y se le han quemado —informó Fenn—. Por abajo estaban negros y papá ha dicho que la olla ya era vieja. Ysel dice que están crujientes a propósito. Yo me he comido los de arriba. Y Dovan está en el entrenamiento y ha dicho que si llamabas te dijera que ha marcado dos.

—¿Dos? —A Iraine se le escapó la risa, y fue como respirar después de mucho rato debajo del agua—. Dile que dos es muy poco. Que la semana pasada me prometió cinco.

—Es que si se lo digo se enfada conmigo, no contigo. —Una pausa. Fenn respiraba fuerte cuando pensaba—. Bueno, se lo digo. Mamá, ¿me cantas la canción? Es que sin la canción la lámpara hace en el techo una jirafa con dos cabezas.

—Fenn, cariño, estoy en la calle.

—Pues bajito. Yo me pego el eco a la oreja y así no te oye nadie más.

Iraine cerró los ojos. Le cantó la primera estrofa de la nana, la de siempre, la que le cantaba desde que nació: duerme, mi hilo, mi lana. Muy bajo, para que no se le notara que le temblaba la voz. Al otro lado, Fenn se quedó callado, como se quedaba siempre, y ella supo sin verlo que se había metido debajo de la manta con el eco.

Luego se oyó un forcejeo, un «¡que me lo devuelvas!» muy indignado, y otra voz, más seca.

—Mamá, que está en pijama y es tardísimo, y luego no hay quien lo duerma. —Ysel. Trece años y la costumbre de hablar como si todo el mundo llegara tarde a algo—. ¿Dónde estás? Papá dijo que eran tres días, y van tres.

—Trabajando. En un archivo.

—Uno: se oye la lluvia en el techo de un coche. Dos: en los archivos no llueve. Tres: Fenn dice que le has dicho «mañana», y «mañana» es lo que dices cuando no lo sabes.

—Cuatro: tú tendrías que estar en la cama. Yo también sé contar.

—No cambies de tema. —Ysel se quedó un segundo callada, de esa forma suya que parecía una pregunta—. ¿Estás bien?

Iraine abrió la boca para decir que sí. Y no lo dijo, porque ya le había mentido una vez esa noche, con lo del archivo, y no quería que la última vez fuera una mentira.

—Os quiero mucho —dijo en su lugar—. A los tres. A papá también. Díselo.

—Mamá, qué rara estás. —Ysel bajó la voz, e Iraine la oyó cerrar una puerta—. Si ha pasado algo, me lo puedes contar a mí.

—Díselo. Esta noche, no mañana.

—Vale, vale. Se lo digo. —Una pausa—. Y si sales del coche, coge el paraguas, que siempre lo dejas en el maletero.

Colgó. Iraine se quedó mirando el eco, aquella lámina de cristal negro que todavía estaba caliente, hasta que la pantalla se apagó sola. Luego se ató el pañuelo rojo en el pelo, cogió el bolso del asiento de al lado y salió a la lluvia.

La saga

Cinco libros, cinco estaciones y un mismo tapiz. La historia empieza en otoño.

  1. Libro I

    El revés del tapiz

    Ya disponible Portada de El revés del tapiz
  2. Libro II

    La ciudad de los hilos rotos

    Próximamente
  3. Libro III

    El nudo traicionado

    Próximamente
  4. Libro IV

    La rueca negra

    Próximamente
  5. Libro V

    El octavo día

    Próximamente

Para familias y profesores

El revés del tapiz es una novela juvenil que no trata a sus lectores como niños: hay miedo de verdad, duelo de verdad y decisiones difíciles. Y debajo de la aventura está lo que importa: la verdad, la familia, la amistad y el valor de dar la cara por otro.

Se lee como una saga de fantasía, con pistas y misterios que van encajando, y deja mucho de qué hablar al terminar.

¿Quieres trabajarlo en tu centro, tu biblioteca o tu club de lectura? Escríbenos a info@custodiosdeltapiz.com.

  • Cada capítulo deja una preguntaLos capítulos terminan con un misterio que empuja al siguiente. Cuesta soltarlo.
  • Una historia limpiaSin violencia gráfica, sin escenas inapropiadas y sin lenguaje soez. Lo que da miedo es el misterio.
  • Dos láminas para entender el telarAl principio del libro, dos ilustraciones explican la urdimbre, la trama y la lanzadera, la base de toda la historia.
  • Temas para hablar en claseLa verdad y la mentira, el duelo, la amistad y el perdón: temas para debatir en planes lectores y clubs de lectura.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata El revés del tapiz?

Tres hermanos llegan a Quelmora, la ciudad donde murió su madre, y descubren que detrás de un tapiz de seiscientos años hay otro mundo hecho de hilos. Allí está la verdad sobre lo que le pasó a su madre, y también lo que está haciendo que la gente olvide a quienes quiere.

¿Es un libro para adolescentes?

Sí. Es una novela de fantasía juvenil pensada para adolescentes y jóvenes lectores, y la disfrutan también los adultos a los que les gustan las sagas de aventura y misterio.

¿Cuántos libros tiene la saga?

Cinco: El revés del tapiz, La ciudad de los hilos rotos, El nudo traicionado, La rueca negra y El octavo día. El primero ya está disponible.

¿Hay que leerlos en orden?

Sí. Cada libro cierra su propia aventura, pero la historia de los Custodios avanza de uno a otro.

¿Dónde se puede comprar?

En Amazon, en formato Kindle y en tapa blanda.

Sigue el hilo

La tarjeta del paquete solo decía eso: «Para Fenn. Sigue el hilo». La historia empieza aquí.